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Consejos y recursos esenciales para apoyar a los padres en la educación de los niños

Un niño que golpea el pie en el supermercado, un adolescente que se niega a despegarse de su pantalla, una pelea entre hermanos que se descontrola en el momento de la cena. Estas situaciones, la mayoría de las familias las enfrentan sin manual de instrucciones…

Mère et enfant lisant un livre illustré ensemble à la table de cuisine, moment d'apprentissage familial chaleureux
6 min

Un niño que golpea el pie en el supermercado, un adolescente que se niega a despegarse de su pantalla, una pelea entre hermanos que se descontrola durante la cena. Estas situaciones, la mayoría de las familias las atraviesan sin un manual de instrucciones. Acompañar a un niño en su educación no se limita a establecer reglas: es aprender a ajustar la postura parental a lo largo de las edades, los contextos y los temperamentos.

Comprender las emociones del niño antes de querer corregirlas

¿Te has dado cuenta de que un niño enojado rara vez se calma cuando se le pide que se calme? Esto se debe a que su cerebro emocional toma el control sobre su capacidad de razonamiento. Antes de corregir un comportamiento, primero hay que acoger lo que lo desencadena.

Tomemos un ejemplo. Un niño de cuatro años lanza su plato porque quería pasta y no arroz. La reacción instintiva sería regañar. Un enfoque centrado en la gestión de las emociones en el niño consiste en nombrar lo que siente: “Estás decepcionado porque no es lo que esperabas.” Este simple reflejo verbal le ayuda a identificar su emoción, lo cual es el primer paso para aprender a regularla.

Algunos padres hacen tres preguntas para desarrollar la inteligencia emocional de sus hijos: “¿Qué sientes?”, “¿Qué te ha puesto en este estado?”, “¿Qué necesitas ahora?” Estas formulaciones, retomadas por varios especialistas en parentalidad, le dan al niño un marco para verbalizar en lugar de reaccionar físicamente.

Existen recursos para profundizar en este enfoque. Las familias que buscan un punto de partida estructurado pueden consultar la página para padres de Parlons Enfance, que reúne referencias concretas sobre las relaciones entre padres e hijos y las etapas del desarrollo.

Padre ayudando a su hijo a hacer sus deberes frente a un ordenador portátil en un rincón de oficina en casa

Parentalidad positiva: más allá del concepto, lo que cambia en el día a día

La expresión “parentalidad positiva” circula por todas partes, pero su aplicación concreta sigue siendo difusa para muchas familias. No se trata de aceptar todo ni de eliminar los límites. La parentalidad positiva se basa en un marco firme establecido sin violencia, ya sea física o verbal.

Un referente legislativo reciente ilustra esta evolución. En 2026, Suiza modificó el artículo 302 de su Código Civil para inscribir explícitamente la prohibición de toda violencia educativa, incluidas las formas que no dejan huellas físicas. Esta reforma también obliga a los profesionales en contacto con los niños (maestros, cuidadores, trabajadores sociales) a informar sobre situaciones preocupantes.

Concretamente, ¿qué significa esto en casa? Aquí hay algunos principios que reemplazan la disciplina clásica:

  • Describir el comportamiento problemático en lugar de juzgar al niño (“Has golpeado a tu hermana” en lugar de “Eres malo”), lo que separa el acto de la identidad.
  • Proponer una reparación en lugar de un castigo: el niño que derrama un vaso de agua lo limpia él mismo, lo que le enseña responsabilidad sin humillación.
  • Ofrecer opciones limitadas (“¿Prefieres recoger tus juguetes antes o después del baño?”) para que el niño sienta que tiene control sobre su vida diaria.

Estos ajustes parecen simples sobre el papel. En la práctica, requieren que el padre regule sus propias emociones, lo que explica por qué la salud mental de los padres condiciona directamente la calidad del acompañamiento educativo. El sitio Psycom dedica, de hecho, un dossier a este tema, recordando que cuidarse a uno mismo no es un lujo, sino un requisito previo.

Pantallas y vida digital: establecer un marco sin desatar la guerra

La cuestión de las pantallas cristaliza las tensiones en la mayoría de los hogares. Los niños acceden a ellas cada vez más temprano, y los padres oscilan entre el laissez-faire y la prohibición total.

Ninguna de estas dos posturas funciona de manera duradera. La prohibición crea frustración y empuja al niño a consumir en secreto. El laissez-faire, por su parte, priva al niño de un aprendizaje de la autorregulación. Un marco negociado con el niño produce mejores resultados que una regla impuesta sin explicación.

La UNESCO ha llamado recientemente a un “nuevo contrato entre padres e hijos” respecto a las redes sociales, subrayando que la formación parental en lo digital es tan necesaria como la formación de los propios niños. En otras palabras, para acompañar a un niño en estos temas, primero hay que entender qué hace allí y por qué le atrae.

Algunas pautas prácticas:

  • Definir juntos franjas de uso en lugar de un número de horas, ya que un niño retiene mejor “sin pantallas durante las comidas ni después de las 20 h” que un contador abstracto.
  • Utilizar las pantallas en actividades compartidas (un juego, un documental, un tutorial creativo) al menos una vez a la semana, lo que transforma un tiempo pasivo en un momento de relación.
  • Hablar regularmente sobre lo que el niño ha visto o hecho en línea, sin un tono inquisitivo, para mantener un espacio de diálogo abierto.

Grupo de padres reunidos alrededor de una mesa para compartir consejos y recursos sobre la educación de los niños

Relación escuela-familia: un recurso subutilizado

El éxito escolar depende tanto de lo que sucede en casa como de lo que ocurre en clase. Las investigaciones sobre el vínculo entre acompañamiento parental y resultados escolares convergen en un punto: no es el nivel de estudios del padre lo que más importa, sino su implicación en el seguimiento.

Esto no significa vigilar cada ejercicio. Un padre que se interesa por el contenido de las clases, que hace preguntas abiertas (“¿Qué aprendiste de interesante hoy?”) y que participa en las reuniones de la escuela envía una señal fuerte: la educación es importante en esta familia.

La comunicación con los docentes sigue siendo un punto débil en muchos hogares. Un intercambio a principios de año para señalar una dificultad o un contexto familiar particular puede evitar malentendidos que se acumulan durante meses. Los profesionales de la educación y del trabajo social disponen de herramientas de escucha y orientación, pero solo pueden movilizarlas si existe diálogo.

En Francia, una reforma prevista para 2027 reforzará el derecho del niño a ser escuchado en los procedimientos de asistencia educativa, con la designación obligatoria de un abogado para cada menor involucrado. Este cambio recuerda que el acompañamiento educativo no recae solo en los padres: es una red entre familia, escuela, profesionales de la salud y marco jurídico.

Cada familia compone con sus limitaciones, sus dudas y sus recursos. Lo más útil no es buscar el método perfecto, sino mantener tres cosas: una escucha regular del niño, un marco estable que se adapta a medida que crece, y la capacidad de pedir ayuda cuando la situación supera lo que se puede manejar solo.

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